Mostrando entradas con la etiqueta Olvidadiza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Olvidadiza. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de noviembre de 2011

Olvidadiza

Hay cosas que no puedo negar. Siempre pensé que volvería para darme una caricia más. Supuse que quedaba alguna charla por tener, una despedida.
La última vez que dormimos juntos, aquel jueves, se olvidó los aritos en la mesada de la cocina y, no sé, imaginé que iba a tener ganas de recuperarlos.

-         Por esas cosas de necio, cada tanto la busco en internet. La leo, veo lo que puedo y, al menos, tengo un retazo de lo que es ahora.

Le dejaron un mensaje: “Hermosa, te olvidaste el suéter en casa. Hoy a la noche te lo llevo”.
Hay cosas que no puedo negar, me causa decepción no tener su frívolo talento para volver a enamorarme tan rápido. Me estoy pudriendo de rencor y verme así de porquería me causa más tristeza aún.

Bueno, eso nada más. Era eso.
Eso solo.

Hace más de quinientas noches que no nos vemos, así que hoy no voy a poder alcanzarle los aritos como lo hará… bueno, ese flaco que le escribió el mensaje (me cuesta asumir el término ‘nuevo amor’).

Por lo tanto, acá están, acá se quedarán.

-         Por esas cosas de necio, se hicieron las tres de la mañana y tengo serias ganas de llorar. Me la aguanto, retazo de lo que soy ahora: Puro aguante.

Hay cosas que no puedo negar. Ya empezó a olvidarse sus cosas en otro lado.
Posiblemente nunca más volverá para recuperar ni a sus aritos, ni a su primer amor.
Nunca más va a volver, a pesar de que la estemos esperando justo donde nos olvidó la última vez: Apoyados en la mesada de la cocina.

Tal cual como nos dejó. Bueno, los aritos en su cajita plateada y yo, con serias ganas de llorar (pero aguantando). Siempre fui el mismo y vos, aún más.

Experta en perder las cosas,
colgada, rara, inestable y
olvidadiza.