Creo que fui demasiado sincero y vos, solo querías mentiras que adornen bonito.
Espero que puedas perdonar mi crudeza, pero esto fue demasiado.
Creo que fui demasiado atento y vos, preferías que te maltraten. No sé si no estabas acostumbrada o qué, pero sabés que la cosa era así. Me reprochabas malas caras, silencios y hasta cuando te daba la mano más de una vez en la tarde. Buscabas todo para hacerme, o hacerte, creer que no dabas más. Y no dio más. Lo nuestro.
Siento mucha vergüenza de decirte esto princesa, pero espero que entiendas, fue demasiado.
No tuve la capacidad de entender que no buscabas un caballero, sino un aventurero. Pero también me pregunto si hubieras sido tan valiente para seguir por todos lados a alguien. Quizás, no sos lo verdaderamente impulsiva que decís ser. Estoy seguro de que tenés más miedos que certezas, más dolores que sonrisas y por afuera, nos contás otro cuento.
Creo que fui demasiado callado y vos, solo querías hablar.
Creo que fui demasiado de todo, de lo bueno y de lo malo también. Calculo, que fui el único exceso que no tomaste como propio. ¡Bah! O quizás, como todos tus excesos, me usaste un rato, me probaste hasta que ardí y te curaste de repente.
Creo tantas verdades, porque ya no creo tus mentiras.
Creo que fui demasiado tímido y nunca me animé a decirte todas las cosas que sentía. Me perdí de contarte sobre el partido del lunes, me olvidé de decirte acerca del viaje que sueño, o soñaba. No te dije que me compré una remera anteayer y probablemente nunca te conté que eras el loco amor de mi vida.
Creo que fui demasiado colgado.
Creo que fui demasiado inseguro y vos, nunca me ayudaste a sentirme de otra manera.
Creo que cambié y vos, no.
¿Por qué soy yo quien sufre el desarraigo de este amor? ¡Si sos vos la que no querés más!
Creo que soy yo el que me fui y vos, te quedaste dónde estabas.
Quisiera decirte mil cosas, pero no estoy seguro. Solamente que te quiero y anhelo que seas feliz. No puedo seguir escribiendo (té).
Quisiera decirte mil cosas, pero no estoy seguro. Porque soy demasiado inseguro, demasiado atento, demasiado al crudo, demasiado callado, demasiado caballero, demasiado tímido y porque ya me fui, a donde vos te tendrías que haber ido.
Quisiera decirte mil cosas, pero creo que con esto,
ya fue demasiado.